Mecheros chinos
Monday, August 25th, 2008Estaba un poco harto ya ultimamente con los mecheros. Te los venden por unos 10c de Euro en cualquier tiendita de mi barrio, son de diferentes formas y colores, pero tienen una caracteristica en comun: la calidad. Basta con tenerlos encendidos 10 segundos y el plastico se derrite, la piedra se sale, los muelles saltan y, los que son de boton, te dan un calambrazo. En verano hace tanto calor en la calle que vienen ya casi derretidos, y se rompen a la primera. En serio. Llevaba una media de dos por semana, mas los que pierdo y los que me roban, asi que ya era costumbre cada vez que pasaba por la tienda pedir uno por si acaso.
Pero lo que me hizo pasarme definitivamente a las cerillas (tomadas a punyados de los bares de shanghai), es la nueva regulacion olimpica. Desde hace tres meses, cada vez que paso por el aeropuerto, la aduana de Shanghai se queda con todos los mecheros que llevo encima, rotos o no. Las chicas de la Policia popular, ademas de guapas, son expertas en cacheo integral (conozco a mas de un viejo expatriado que se deja siempre monedas en el bolsillo para que pite la maquina y pasen revista). Desde que me pase al fosforo, material de alta tecnologia indetectable por radar, me he evitado estos inconvenientes.
Esta decision trajo consigo ademas alguna ventaja anyadida. En la sala de fumadores de HongQiao, el espacio mas pequenyo y mas concurrido de todo el aeropuerto, decenas de chinos se agolpaban en la maquina encendedora de pared, que llevaba rota desde el segundo dia. Cada vez que pasaba yo por alli aquello era un congreso de fumadores frustrados. Los viajeros asiaticos se mordian las unyas, se pedian fuego, y maldecian del gobierno. Si el Ministro “abuelo Wen” supiese de las celulas antisistema que se estaban creando en los aeropuertos, hace tiempo que se habria derogado la ley olimpica. En estas circunstancias, mis apariciones fosforo en mano me hicieron bastante popular. En cada paso por el aeropuerto, pude contar con un monton de camaradas entregados, y por supuesto, un buen taco de tarjetas de visita para mi coleccion, que en estos momentos empieza a desbordar ya el tercer cajon del despacho.
Pero toda esta historia de los encendedores tuvo inesperadamente un final feliz a mi regreso de los Juegos Olimpicos la semana pasada. Por enesima vez, los inimitables Han me dejaron perplejo, preguntandome si algun dia llegare a conseguir mi objetivo de comprender el caracter chino. “Vive hasta la vejez, estudia toda la vida”, decia Laozi, con su caracteristico sentido del humor.
Cuando llegamos al aeropuerto de Shanghai, en medio del pasillo de salida habia una mesa que entorpecia el flujo de viajeros. Encima de la mesa habia una vieja caja de carton, con la inscripcion china pintada a rotulador: 打火机. Significa “mechero”. Dentro estaban TODOS LOS MECHEROS QUE LA POLICIA NOS HABIA ROBADO EN LOS ULTIMOS 3 MESES! Habia miles de ejemplares de todo tipo, y se podia coger uno por persona. Mientras tanto, un policia supervisaba el alijo y decia “circulen” a los que se paraban demasiado tiempo a elegir. Gracias a la cobertura del Shanghai Olympic Team, bloqueamos la cola el tiempo suficiente para desenterrar este bello ejemplar, que servira para recodar a generaciones de fumadores de los abusos que un dia se cometieron en Shanghai.









